Cenicienta, la magia del musical

 Cenicienta, la magia del musical

¡Por fin había llegado el día de su cumpleaños! Los cocineros ya habían terminado la tarta, los criados tenían preparados un montón de regalos y Papá se guardaba la noticia que cambiaría sus vidas. Se iba a casar con una mujer viuda, como él, que tenía dos hijas. ¡Por fin volverían a tener una familia!

Aunque la muerte de papá lo cambió todo: la madrastra y hermanastras se adueñaron de la casa, haciendo de Cenicienta su criada.

Afortunadamente, en aquellos momentos difíciles, el destino le devolvió toda la amistad que ella siempre había ofrecido: sus amigos, los ratoncitos, se encargaron de cuidarla y de hacerla reír con sus canciones y sus juegos.

Pero en el fondo de su corazón, Cenicienta sabía que no hay mal que cien años dure, y que algún día volvería a ser feliz. Y no se equivocaba, ya que, en el momento justo, la magia del Hada lo inundó todo. Los harapos se convirtieron en bellas telas, las zapatillas en hermosos zapatos de cristal y, en un abrir y cerrar de ojos, se vio montada en la carroza que le alejaría de las injusticias.

 Cenicienta, la magia del musical
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